Archivos para la Categoría 'Liberación digital'

ZSNES y el sonido en GNU/Linux

El SNES ha sido siempre una de mis consolas de videojuego favoritas. No obstante, nunca pude conseguir varios juegos que me gustaron mucho en su tiempo. Afortunadamente, gracias a la computadora y un emulador, es posible jugar ésos juegos sin necesitar la consola real.

Desde que usaba Windows, el programa ZSNES ha sido mi preferido para hacerlo. Cuando migré a GNU/Linux supuse que no habría versión para éste sistema y ya me había resignado a ello. Agraciadamente, el programa sí que está disponible y funciona muy bien, debo decir. Cuando lo instalé en Fedora no tuve problemas para usarlo. Pero hoy, en Debian, me dí cuenta de que a pesar de que el programa estaba bien instalado y no parecía haber algún problema aparente, no me daba sonido. Los juegos no se escuchaban en absoluto.

Verifiqué configuración aquí y allá. Y después me puse a googlear alguna respuesta. Algunas personas recomendaban bajar la resolución de la ventana, y otras usar OSS en vez de ALSA. No me funcionó ninguna de esas recomendaciones. Seguí buscando y di con la solución.

El problema, al parecer está en el archivo de configuración del emulador que se encuentra en /home/user/.zsnes. Allí se encuentra el archivo zsnesl.cfg, el cual hay que editar para que funcione el sonido. Al abrirlo (se puede hacer sin estar como root, puesto que el fichero en cuestión está en nuestro Home) hay que buscar el apartado que se refiere al sonido (’Sound’). El inicio del apartado luce así:

; —-
; — Sound –
; —-

; libAO driver to use. Use zsnes –help to see valid list.
; However “auto” (to automatically pick best one), and “sdl” should
; always be available.
libAoDriver=”auto”

Aquí, entonces, hay que cambiar la línea que no está comentada (la que no tiene punto y coma), es decir, la que dice libAoDriver. Como ven, el valor que tiene es auto (así era en el caso del mío). Hay que cambiar ése auto por sdl, con lo que le diremos al emulador que use ALSA en vez de intentar buscar automáticamente un controlador adecuado. Debe entonces de quedar así:

; —-
; — Sound –
; —-

; libAO driver to use. Use zsnes –help to see valid list.
; However “auto” (to automatically pick best one), and “sdl” should
; always be available.
libAoDriver=”sdl

Guardamos el archivo y lo cerramos. Abrimos ZSNES y en teoría debe funcionar. Si no lo hace, hay que asegurarse de tener instalada la librería libsdl1.2.debian-alsa (supongo que lo de ‘debian’ varía según la distribución usada, pero no tengo manera de comprobarlo).

Y pues eso es todo. A mí me funcionó y ahora ya tengo sonido en el emulador. Así que a recordar mis viejos tiempos con el Super Mario World =3.

Video y el gestor de composición de Metacity

Creo que a estas alturas ya no es un secreto que Metacity, el gestor de ventanas de Gnome, puede manejar lo que se conoce como ‘composición’. Es decir, esos efectos llamados “eye candy”. Ya saben: sombras, transparecias, etc.

Pero para los que todavía anden un poco perdidos, es muy fácil probar esta característica. Sólo abren el editor de configuración de Gnome (gconf-editor) y buscan la clave /apps/metacity/general. Y activan la opción de compositing_manager. ¡Y vualá! Sombritas, algunas transparencias y cosillas así se activarán. No hay que esperar algo como Compiz, pero se ve bien.

No obstante, hoy me dí cuenta de algo. Si quiero reproducir un vídeo en Totem o MPlayer con el compositing activado no se ve nada. De hecho, sólo moviendo la ventana se ve el vídeo, pero no me voy a poner a mover la ventana en lo que dura el vídeo, ¿verdad?

De momento no he encontrado alguna solución, y de momento he desactivado el gestor de composición. Lo raro es que tengo idea de que antes sí que podía mantenerlo activo y ver vídeos, pero ya no me acuerdo bien. Si no, tendré que cambiar de gráfica.

Lástima, me gustaba como se veía.

Actualizo:

He encontrado el problema que impedía que los vídeos se vieran con el gestor de composición de Metacity activo. Eso ocurre cuando se usan las librerías GStreamer (por ejemplo, con el paquete totem-gstreamer). Pero si se cambia a las librerías de Xine (p. ej.: totem-xine) no ocurre. Mi solución fue desinstalar el totem-gstreamer y sólo dejar el totem-xine. No he checado si con MPlayer u otros funciona, pero de momento, es lo único que quería.

Un problema lleva a otro

Antier, mientras estaba pensando en la inmortalidad del cangrejo (como casi siempre), recordé que tenía que hacer un trabajo para entregar. Abro el OpenOffice Writer y me dispongo a hacerlo. Todo normal, hasta que llega el momento de cambiar el formato.

Clico en la lista de fuentes y me doy cuenta de algo muy raro: no aparecen todas las que tengo instaladas. De hecho, no aparece ni la mitad. Mosqueado, verifico que el sistema todavía las reconozca. Abro las preferencias de apariencia de Gnome, sección tipografía y sí, allí están todas. Entonces, ¿que pasa?

Quise saber si sólo era del OpenOffice o de otras aplicaciones, así que instalé el AbiWord y me di cuenta de que igual, no aparecen todas. Ya muy mosqueado, me puse a investigar el por qué. Mensajes sobre como instalar las fuentes en Linux, como regenerar la caché para que el sistema las reconozca, etc. etc.

Nada. Vamos, que después de un buen de intentos, el sistema seguía igual. Me cansé, y lo dejé para ayer.

Entonces, me puse a trastearle al sistema a ver si ’saltaba la liebre’.  Copié nuevamente los archivos de fuente a /usr/share/fonts y nada. Los copié entonces a /usr/share/fonts/truetype y nada. A /usr/share/fonts/truetype/openoffice y no. Y por último a /usr/lib/openoffice/share/fonts/truetype y adivinen qué: noup. Eso ya me estaba cabreando.

Busqué por aquí y por allá y me encontré ésta página, que si bien no me resolvió el problema, me dio pistas de como arreglarlo. Al hacer lo de la parte del programa spadmin, me dí cuenta de algo curioso: no me aparecían listadas las fuentes en el cuadro de agregar. Probé todas las carpetas donde las había copiado y en una de ellas me mostró… un archivo. Bueno, íbamos progresando ^__^. ¿Qué tenía de diferente ése archivo del resto que estaba en la misma carpeta? Fijándome bien, lo descubrí: tenía la extensión de archivo, es decir *.ttf. Y los demás no.

Revisé entonces un antiguo backup de Windows que tenía por allí y saqué los archivos de fuente que tenía y que todavía tenían su extensión. Borré todas las copias que había hecho en las carpetas y copié los del backup. Luego, hice un…

fc-cache -f -v

como root para regenerar el caché de fuentes y por si las dudas, reinicié la computadora…

¡Y alé! No me cargó el GDM (XD). Sólo me mostró un mensaje con un botón de ‘Aceptar’, aunque de hecho, esto sólo lo pude suponer, por que tanto mensaje como botón, estaban escritos con sólo cuadros. Para entonces, ya no sabía si reír o… reír. Y es que a enojarme no le ví mucho sentido, por que al fin, quien cometió la tarugada fui yo.

Vamos, que al parecer, por borrar las demás copias de las fuentes, se desgració algo en el GDM. Afortunadamente, pude iniciar las X y entrar gráficamente. Con eso copié un duplicado del conjunto de fuentes anteriores (no las del backup, de Windows, si no las del backup de Debian) nuevamente a /usr/share/fonts y otra vez recargué la caché. Reinicié nuevamente y ¡vualá! Sin problemas.

Abrí el OpenOffice, y ¡yeah! También solucioné el problema. Todas las fuentes salen y son reconocidas. Igualmente por el AbiWord.

Esta vez, vaya que me hizo sudar el Pingüino, me cae.

Pero eso sí, uno aprende… un montón. (Aunque no tengo idea si lo que hice es ‘recomendable’, ya que ahora muchas de las fuentes que tengo están duplicadas, pero los programas no listan los duplicados, así que supongo que mientras funcione…).

Reactivando una ‘Legacy PC’

Hace algún tiempo le regalaron a mi hermana una computadora. Uno podría decir “¡vaya, le han regalado una PC, que suerte!”. De hecho, se la dieron por que, como adivinarán, no es precisamente una máquina muy nueva.

En sí, es un modelo Compaq de más o menos hace como nueve años. ¿Sus características? Unas muy, muy limitadas para lo de ahora:

- Procesador Pentium II a 400 MHz
- RAM de 32 MB (que luego doblé a 64)
- Disco duro de 3.9 GB
- Sin tarjeta Ethernet

Como véis, una reliquia ya. Algo para el basurero, dirían algunos. Y por supuesto, eso le pasaría si Windows fuera el único sistema operativo sobre la Tierra. Afortunadamente no es así, y gracias al sistema del Pingüino, esta PC puede tener nueva ‘vida’.

Ya lo había pensado mucho antes, pero hasta apenas hoy me vino la idea de investigar sobre qué distribuciones le quedarían mejor. Y me puse a evaluar: ¿Xubuntu? Para nada. Por mucho que digan que es para máquinas pasadas, tan solo el LiveCD necesita 256 MB para cargar. Por supuesto, puedo hacer una instalación en modo texto, pero según lo que he leído, Xfce también necesita algo más de RAM de la que tengo.

Ubuntu Lite me llamó la atención, pero su página no pone en claro los requerimientos mínimos, y además,  la imagen para descargar es de  693 MB, lo que no se me hace muy ‘lite’ que digamos (a lo mejor ya instalado no es tanto, pero no estoy de humor ahora como para bajar tantos MB, para colmo vía HTTP, que al parecer no tiene por BitTorrent).

Por supuesto, también chequé las mini-mini: Damn Small Linux y Puppy Linux. Ambas con lo que necesito para esta Compaq: ligeras, pequeñas en descarga y nada hambrientas de recursos. No obstante, al final me decanté por una no tan conocida: DeLi Linux. Basada en Slackware, y que puede funcionar en Pentiums de 133 MHz con 16 MB de RAM, se perfila como la que reanimará al ordenador en cuestión.

Lleva un set de programas muy light (Beaver, Gnumeric, AbiWord, Konq-e, etc.) y los manejadores de ventanas IceWM y Fluxbox. Por lo tanto, sus requerimientos son nimios.

Aún no lo he instalado, lo que haré mañana, pero según lo que he visto, me divertiré de lo lindo con él.

Compilar algo

Hoy puedo decir que fue un día un ‘poquito’ emotivo. Y no por que haya ocurrido un suceso particularmente interesante/importante o por que el día en cuestión tenga algún significado para mí.

Únicamente, lo que ha pasado, es que hoy por fin pude compilar e instalar un programa. ¿Y nada más por eso me siento emocionado? He, he… Pues han de saber, que desde hace dos años, que es cuando comencé ‘formalmente’ con esto de GNU/Linux, nunca, entiéndase bien, nunca había podido hacerlo.

Por supuesto, no era por problemas de la compu o cosas así. Más bien, se debía a que, como en aquellos tiempos era muy nuevo en esto, cuando por cualquier razón tenía que bajar un tarball y compilarlo, y me salía algún error (de dependencias, de entorno, etc.), lo mandaba todo al cuerno y ya. Ni instalaba nada y me olvidaba de lo que quería instalar.

No obstante, hoy me puse friegue y friegue hasta que por fin el pajolero programita se instaló. ¿Que de qué aplicación hablo? Pues nada más del music-applet para el panel de Gnome. Adelante, reíros cuanto queráis XD. ¿Qué por que no me quité de tanto problema y mejor lo instalé de los repositorios? Por que por alguna razón, la versión que tengo en los repos es la 2.2.1, y ésa no me muestra el título de la canción reproducida. Por eso me ví en la necesidad de bajar el tarball de la 2.3.1 y compilarlo.

Por supuesto, me salieron un buen de errores, todos de dependecias, pero ahora no lo dejé. Me puse a bajar todas los paquetes faltantes y al fin lo conseguí. Y nada más por eso éste día ya es algo emotivo. Orgullo friki, lo sé.

Curioso que fuera hasta mi tercera distro (Debian) cuando pude hacerlo. Ahora ‘toy fedí =3.

Decibel Audio Player …And music for all

Después de una agitada tercera reinstalación de mi sistema Debian (el cual finalmente puse de la rama testing) y de que tuviera que lidiar con un buen de errores y metidas de pata, por fin tuve tiempo de flipar con el SO.

Concretamente, me puse a curiosear en las aplicaciones disponibles en los repositorios (eso me recuerda que no he puesto más de los que trae Lenny por defecto).

Viendo por aquí y por allá, me encontré un programa que me ha encantado, pues es la apoteosis de la sencillez para reproducir música. Su nombre: Decibel.

Decibel Audio Player es un reproductor musical para el entorno GNOME con una característica especial: su simple y limpia interfaz. El objetivo del proyecto no es reinventar la rueda o descubrir el hilo negro. Tampoco es hacer un programa plagado de opciones y funciones que en muchas ocasiones no son usadas y hasta resultan estorbosas. Decibel va más allá: sólo es un reproductor musical y ya.

Su interfaz se divide básicamente en cuatro partes: del lado izquierdo, el visor de la librería musical; a la derecha y arriba, los controles; a la derecha la lista de reproducción; y abajo a la derecha tres botones para repetir, aleatorizar y limpiar la lista.


Clic en la imagen para agrandar

Su sistema es modular, de modo que puedes seleccionar solo las opciones que quieres disponibles. Puede reproducir AudioCD’s y descargar su información de Internet. Posee además un módulo para usarlo con Last.fm, otro para notificaciones en el escritorio y para que en el mensajero muestre la canción que está siendo escuchada.

Y nada más. No tiene un editor de tags. No lleva un ecualizador. Y tampoco hace café. Y por eso me ha encantado. Por supuesto, todavía llego a necesitar de opciones más avanzadas, como la edición de tags o la búsqueda de las carátulas del álbum. Para eso uso mi Quod Libet. Por eso no veo a Decibel como un reemplazo, si no más bien como un complemento.

Hay una que otra cosa que me gustaría que tuviera el programa, como búsqueda y visualización de carátulas, pero en tal caso haré las sugerencias en la página de desarrollo del programa.

En conclusión, si lo que buscas es un reproductor sencillo, eficaz y rápido, pruebálo. Si necesitas de decenas de opciones e interfaces cargadas, mejor quedate con Amarok o Exaile.

Página principal del proyecto: Decibel.

Debian instalado

Después de una serie de deliberaciones que duraron desde el Jueves pasado hasta el Viernes, por fin me decidí a usar Debian como distro principal.

Como la experiencia de tener a Fedora y a Debian juntos no me fue tan fructífera (cosas de permisos y propietarios), mejor opté por decirle adiós a Fedora e intentar con Debian. Así que el fin de semana se me fue en hacer copias de seguridad de todo lo que consideré importante. Mis datos en Home, los temas GTK, los iconos, las fuentes y varias cosas más.

Aunque, después de todo, ni fue necesario. El instalador me dió la posibilidad de no formatear el /home y usarlo como tal en Debian.

Por supuesto, nada podía ser tan bonito y salieron unos cuantos detalles que tuve que solucionar “a mano” (leáse: en consola). Pero al fin, ahora mismo, estoy en Debian Lenny, es decir la rama testing.

Ahora veamos que sucede.

Entradas siguientes »