En corto
Éste es un blog más de tantos que hay en la Red. Tal vez encuentres algo interesante, tal vez no. Si no, puedes pasar olímpicamente de él.…pues he tenido ‘vacaciones’ forzadas. Y claro, por mi parte, de maravilla y flipando de lo lindo, que esto no pasa todos los días, oiga.
Y no es que yo ande enfermo, para nada (ando tentando mi suerte XD). Si no que como donde curro también es escuela, pues por disposición oficial han tenido que mantener cerrado mínimo hasta el próximo 6 de Mayo. O sea, que se joden. Y eso es a chaleco, por que todavía andaban con puertas abiertas el Lunes, y han llegado un buen de patrullas y se ha armado el ‘malacatonche’. Y que conste que yo nada más me lo figuro, por que pasó antes de que yo llegara.
Nah. A fin de cuentas, tienen que pagar quincena, así que nada más ir el Viernes a cobrar y ¡yey! Tal vez y hasta pueda ir a la TNT. Ya veremos.
Pero mientras, a rascarse los cojones con las dos manos, que parece que esto va para largo. Así que nos estaremos leyendo.
¡See ya!
En las distribuciones GNU/Linux que usan GNOME como su entorno de escritorio predeterminado (leáse Debian, Linux Mint o Ubuntu), la herramienta predeterminada que sirve para analizar nuestro disco duro y saber el tamaño que ocupa cada carpeta es baobab, aunque dentro de GNOME nunca es llamada por ése nombre, siendo más bien el “Analizador de uso de disco”.
Esta aplicación, como se puede suponer, hace un escaneo de las carpetas o unidades que especifiquemos y nos muestra con un gráfico muy intuitivo cuáles son las que ocupan más espacio en la unidad y su estructura.
Toda esta cátedra viene a cuento por que últimamente he estado usando mucho dicho programa, puesto que ando en el proceso clásico de las copias de seguridad. Y claro, me es muy útil para saber qué directorios ocupan más y qué es lo que tienen, para que el backup no crezca hasta dimensiones estratosféricas.
Por eso me quedé demasiado mosqueado cuando hace unos momentos, de buenas a primeras, la aplicacioncita de marras no quiso arrancar. O bueno, debería decir que arrancó, pero se cerró instantáneamente. Como cualquiera que tenga dos dedos de frente y use GNU/Linux o BSD o cualquier otro *NIX, intenté iniciar el programa desde consola, que siempre es lo mejor para saber de posibles fallos. Pues va, que lo intento iniciar y me tira lo siguiente:
kureno@LunaNueva:~$ baobab
Violación de segmento
¡Hala! Vamos bien. Una violación de segmento. Y nada más para saber qué demonios ocurre. Ya puestos, sigue lo clásico: intentar desinstalar y reinstalar el programa. Vamos a Synaptic (o desde consola, da igual) y nos damos cuenta de que el paquete ‘baobab‘ no está. Buscamos más y descubrimos que dicha herramienta está, pero dentro del metapaquete gnome-utils. Pues hala, a reinstalar. Terminamos y nos damos cuenta de que sigue igual. Mola.
Veamos, ¿qué más podemos intentar? ¡Ya sé! Veamos si podemos iniciarlo como root. Nuevamente desde consola y usando su o sudo, vemos que si funciona, por lo que es concluyente que no es un fallo del programa. Si lo fuera, no arrancaría con ningún usuario. Entonces… ¿qué puede ser?
Pensando un poco (o un mucho, depende, es usar razonamiento deductivo =3), llegamos a la conclusión de que lo único que diferencia el comportamiento de un programa entre varios usuarios es la configuración personal. Es decir, que de forma intencionada o no, algo le movimos a nuestra configuración personal que hace que el programa tenga error. ¿Qué hacer?
Existen varias rutas y dependen de la aplicación en cuestión. Si el programa se puede reconfigurar desde la línea de comandos, pues nos tocará leernos el man y ver si encontramos algo. O borrar el directorio asociado (y oculto) de nuestra carpeta personal. O buscar en la Herramienta de configuración, que en este caso en particular, es lo que funciona.
Abrimos dicha herramienta con un Alt + F2 y escribimos gconf-editor. Ahora, navegamos hasta /apps/baobab/properties y buscamos el valor skip_scan_uri_list en el lado derecho:
Doble clic y en la siguiente ventana seleccionamos el valor file:/// y con el botón Quitar, lo eliminamos:
Cerramos todo e intentamos iniciar el Analizador de nuevo. Si todo se hizo bien, pues ya debe de funcionar. Ahora, no olvidéis apuntar esta solución, que seguro les puede pasar de nuevo
.
Nos vemos.
Y nada más…
Después de casi 2 años de abstinencia forzada, el domingo pasado pude ir por fin (y de nuevo) a La Mole, una convención de comics, anime y manga que es organizada en la Ciudad de México. Concretamente, es una de las dos más grandes y conocidas que se hacen, siendo la otra la TNT.
¿Qué puedo decir? Después de tanto tiempo de no ir, fue reconfortante meterme de nuevo por allá. De hecho, la principal razón por la que fui, es comprar. Así de sencillo. ¿Y qué? Un montón de gilipolleces, por supuesto.
Un gran paquete de series con las cuales tengo para divertirme por un muy buen tiempo. Shakugan no Shana, Lucky Star, Eureka Seven y Sketchbook ~Full Color’s~ son algunas de ellas. Así que podré enviciarme por un muy buen rato =D.
Además de eso, también me estampé dos camisetas con imágenes de la citada Shana, y para rematar, una figura de Mikuru Asahina y un NekoPlush de Haruhi Suzumiya.
Por supuesto, éste tipo de lugares puede incitar a una locura temporal y acabar fácilmente con los ahorros, por eso tuve que contenerme para no gastarme todo mi dinero. Y aún me dejé muchas cosas que me gustaron, pero espero poder conseguirlas en la siguiente convención, la mencionada TNT.
Claro, como los tiempos anda un poco difíciles, puede que vaya a ésta o no. Todo depende. Pero por lo pronto, tengo mucho material para flipar en colores =D.
Al final, lo único necesario para que me dieran ganas de blogear (en ocasiones éste término me da escalofríos) de nuevo, no fue ni una súbita llegada de inspiración febril ni un cheque por USD$ 1,000. No. Simplemente, un cambio de ánimo repentino y una meditación exhaustiva.
Y claro, al final, como ya es costumbre conmigo (aunque sólo los que me conocen de tiempo atrás lo saben bien), tuve que rediseñar el blog para que las susodichas ganas no se me fueran apenas regresando. Y vamos, no me quise poner a hacer un súper diseño que, aparte de que WordPress.com no da mucha libertad con esto, no podía cumplir, puesto que mi capacidad creativa es algo tan variable como la marea. Ya sabéis: a ratos llega, a ratos se va.
Así que opté por algo más sencillo (nuevamente) y una pequeña reorganización del lateral. Agregar iconitos de los servicios donde ando (aunque en StumbleUpon y Delicious apenas me he unido) y el de las suscripciones RSS.
Algo muy normal, como en todos los blogs, vamos. Así que ahora que regresé, tendré que poner esto al corriente de varias cosas, que ya va siendo tiempo.
Pero de momento, me voy a dormir. A ver qué pongo mañana
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Últimamente no he escrito nada aquí, y no ha sido por falta de ganas, si no por que estoy pensando en una serie de mejoras que pondré y una consolidación de los temas que abordaré en esta bitácora.
Dentro de poco, más información.





